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La lectura

Leer-dice- es siempre esto: hay una cosa que está ahí, una cosa hecha de escritura, un objeto sólido, material, que no se puede cambiar, y a través de esta cosa nos enfrentamos con alguna otra que no está presente, alguna otra que forma parte del mundo inmaterial, invisible, porque es sólo pensable, imaginable, o porque ya ha existido y ya no existe, ha pasado, perdida, inalcanzable, al país de los muertos o que no está presente porque aún no existe"

Italo Calvino: Si una noche de invierno un viajero

En las sociedades letradas, la lectura es la puerta de acceso a la cultura escrita y a todo lo que esto conlleva: autonomía, socialización, conocimiento, información, etc. También es un potente instrumento de aprendizaje pues leyendo se aprende cualquier disciplina y se desarrollan capacidades cognitivas superiores como son la reflexión o el espíritu crítico. Estamos, por lo tanto, ante una herramienta poderosísima que debemos conocer para utilizarla aprovechando todas sus posibilidades.

En esta unidad intentaremos profundizar en el proceso de lectura, y entendemos proceso como algo que se compone de diferentes fases. En la lectura intervienen muchas habilidades que deben colaborar para llegar a buen puerto. Pero recordemos lo importante, antes de entrar en detalles: leer un texto es comprenderlo.

Como se extrae del texto de Italo Calvino, leemos para comprender, no para contestar preguntas o para aprobar un examen. Si no comprendemos puede que podamos memorizar o salir del paso contestando algunas preguntas pero si comprendemos un texto tendremos eso y mucho más: habremos llegado al final del proceso. Leer es comprender, no es sólo descifrar signos gráficos.

El grado de dificultad que tiene la lectura de un texto está vinculado con las competencias de los lectores. Cuanto más competentes sean los lectores mayores posibilidades de éxito tendrá el proceso lector. Podemos distinguir las siguientes competencias que están presentes en el proceso de la lectura:

  1. Los conocimientos que se tienen de la lengua y de sus usos.
  2. El dominio de las estrategias lectoras.
  3. La claridad respecto a los propósitos de la lectura.
  4. La motivación y el interés.
  5. El conocimiento sobre el tema.

Fíjate que aunque yo sea un buen lector voy a tener muchas dificultades para entender un texto sobre física cuántica porque fallo en la competencia 5: no conozco el tema. Tampoco me enteraré de nada si después de una larga jornada intento memorizar algo que no me interesa (competencia 4). Por supuesto que debo dominar las estrategias lectoras y aprovechar los conocimientos de la lengua que tengo. Pero no siempre es suficiente.

En este tema intentaremos aclarar cuáles son las estrategias lectoras que debemos poner en marcha para tener éxito en la lectura.

Los conocimientos que tenemos de nuestra lengua no suelen ser el obstáculo con el que nos encontramos. Somos buenos hablantes de nuestra lengua y entendemos casi todos los mensajes que escuchamos pero no todos tenemos soltura cuando leemos. Vamos a analizar el proceso a ver si adivinamos por qué.

Autoevaluación

¿Qué fallo cometo si leo el periódico intentando memorizar todos los datos que aparecen?

a)
b)
c)
Muy bien. Has acertadoNo es correcto. Inténtalo de nuevoTu respuesta ha sido guardada.
Comprueba tu respuesta

¿Por qué fracasa mi estratega lectora cuando me levanto a las 4 de la mañana a estudiar algo que no he visto antes? Señala dos razones

a)
b)
c)
d)
e)
Correcto. Se nota que has estudiadoNo es correcto. Vuelve a intentarloTu respuesta ha sido guardada.
Comprueba tu respuesta

Di si es verdadero o falso:

Leer consiste en descifrar unos signos gráficos.
Cualquiera puede leer en voz alta un texto en vasco aunque no lo entienda.

Muy bien. Has acertadoNo es correcto. Inténtalo de nuevoTu respuesta ha sido guardada.Comprueba tu respuesta

Tipos de lectura

Cuando leemos ponemos en marcha un conjunto de destrezas que nos ayudarán a conseguir lo que queremos. Cuando hacemos una sopa de letras o cuando buscamos un nombre en la guía de teléfonos leemos de forma diferente a cuando leemos algo para estudiárnoslo. En realidad lo que hacemos es utilizar destrezas diferentes. A objetivos diferentes estrategias diferentes

Como hemos deducido de los ejemplos anteriores el acto de leer se realiza con muy diversas intenciones: como entretenimiento, para recabar información, para estudiar, para ver cómo funciona un electrodoméstico... Según cuál sea la intención se recurrirá a distintos tipos de texto. Al mismo tiempo, cada texto con el que nos encontremos nos exigirá unas u otras intenciones.

Lo que no deja lugar a dudas es que no tenemos que "hacer" las mismas cosas cuando leemos una cosa que cuando leemos otra. Si leemos una noticia en un periódico sobre un atraco a un banco es muy probable que no nos quedemos con el nombre del atracador (a no ser que sea un conocido, ojalá que no) aunque la noticia lo diga: ese dato no lo procesaremos (e principio). Ahora bien, si estamos estudiando para aprobar un examen de literatura trataremos de "procesar" los nombres de los escritores y, si podemos, hasta los nombres de sus obras.

Tira cómica
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Cuando buscamos una palabra en un diccionario vamos a toda velocidad (a veces hasta nos pasamos de frenada y tenemos que volver atrás) porque de la página en cuestión no queremos leerla toda. Sólo nos interesa la palabra que buscamos, ni la de ates ni la de después. No leemos el diccionario (aunque hay gente que lo haya hecho): buscamos datos en el diccionario. No debemos confundirnos, cuando leamos nos interesará mucho saber para qué. A continuación intentaremos clasificar los tipos de lectura.


Lecturas selectivas

Muchas veces leemos para localizar algo que es de interés particular en un texto en el que no nos interesa todo o para aproximarnos a un texto que vamos a leer después. En general, hablamos de estrategias de lectura en las que no leeremos todo el texto.

Cuando buscamos en el periódico a qué hora empieza una película o en qué cine la ponen. También puede que busquemos en El Quijote el episodio de los molinos o cuando mantean a Sancho. En estos casos se realiza una lectura selectiva.

Las estrategias necesarias son la de comprensión global y la búsqueda de información específica. El proceso de lectura selectiva, de buscar a qué hora empieza una película, por ejemplo, necesita una comprensión global y un conocimiento del medio: ¿cómo se organiza un periódico?, ¿qué formato suelen tener las paginas de cartelera?, las películas y los nombres de los cines se ordenan por orden alfabético, etc.

Otra estrategia de lectura es lo que se denomina vistazo (skimming en inglés). Sirve para formarse una idea global y, acaso, elegir por dónde vamos a empezar. Lo hacemos también cuando tenemos varios libros sobre un tema y debemos elegir uno. Podremos echarles un vistazo a ver cuál se ajusta más a lo que buscamos: probablemente miremos el índice o la extensión de los capítulos.

También es una lectura selectiva la llamada lectura atenta (scanning en inglés, de examinar con detalle). En ella repasamos aquello, y sólo aquello, que nos interesa en aquel momento. Este último tipo de lectura exige conocer muy bien el texto en cuestión y se da, típicamente, cuando repasamos antes de un examen algún dato (que sabemos que está pero que no recordamos).


Lecturas integrales

Estas estrategias de lectura las utilizamos cuando queremos leer un texto completo. Dentro de este grupo también hay niveles porque no tenemos la misma actitud cuando leemos una noticia, un correo electrónico de un amigo o unas instrucciones sobre cómo debemos utilizar una máquina en el trabajo.

En este grupo de lecturas distinguimos entre lectura reflexiva y lectura media. La lectura reflexiva busca comprender el 100% del texto aunque su velocidad sea menor de 200 palabras por minuto. En ella se sacrifica la velocidad por la comprensión. Utilizamos esta estrategia, por ejemplo, cuando tenemos un examen. Hay que entender todo lo que leemos porque quizá luego haya que explicarlo todo. También leemos así, fijándonos en todo (debemos hacerlo), cuando repasamos algo que hemos escrito. Y hacemos una lectura atenta porque queremos comprobar si decimos todo lo que queremos decir y de la forma que queremos decirlo.

Hemos dejado para el final el tipo de lectura medio: el más habitual, el que más presente está en las situaciones de la vida diaria. Leemos así cuando leemos el periódico, cuando leemos una novela, cuando leemos los correos de los amigos (sabiendo que no tenemos que memorizarlo), también cuando leemos lo que no pensábamos leer (los carteles, los anuncios, los folletos...). En estas situaciones de lectura leemos a la máxima velocidad de que somos capaces (unas 300 palabras por minuto) aunque la comprensión baja. Tampoco nos preocupa: no esperamos que después de leer el periódico nadie nos pregunte la lección.

Si quieres ejercitarte con la lectura aquí tienes muchos ejercicios y con diferentes niveles:

Para saber más

Aquí podrás ver un fondo lector para ejercitar la lectura que te será muy útil

enlace Fondo lector

Interesante ejercicio de comprensión lectora

enlace Ejercicio de comprensión lectora

Autoevaluación

¿Verdadero o falso?

Debemos leer siempre igual, da lo mismo qué o para qué leamos.
Siempre será mejor si sabemos qué vamos a leer que si no.

Correcto. Se nota que has estudiadoVuelve a intentarlo, estás cercaTu respuesta ha sido guardada.Comprueba tu respuesta

Enlaza los diferentes tipos de lectura con los textos:

a)
b)
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El proceso de lectura

Cuanto más se sabe de un tema concreto, más fácil resulta leer un libro sobre él. Si el libro es difícil necesitaremos más luz, una mejor edición y, sobre todo, más tiempo. Este hecho indiscutible nos demuestra que en el proceso de lectura intervienen algunos factores más que la simple descodificación de unos signos escritos.

Lo primero que hay que saber es qué intenciones tenemos: para qué leemos. Tampoco estamos diciendo que haya que hacer un cuestionario previo antes de leer, de hecho muchas veces leemos sin tenerlo previsto. Lo que sí decimos es que tenemos que tener claro cuál es nuestro objetivo de lectura. Incluso si leemos para estudiar alguna disciplina hay que aclararse de si tenemos que memorizar muchas cosas o os basta con conseguir algunas ideas que apuntalen lo que ya sabemos.

Una vez que sabemos para qué hay que saber qué leemos. Qué tipo de texto tenemos en las manos: no es lo mismo leer poesía (un lenguaje tan sugerente, tan personal, a veces tan oscuro) que un texto científico donde la precisión y la claridad son seguras. Por lo tanto, hay que saber que cuando leemos un texto se "activan" en nuestro cerebro un montón de características que se corresponden con el texto elegido. Algunas investigaciones sugieren que en la memoria a largo plazo almacenamos datos relativos a los cánones que conforman los diferentes tipos de textos. Esta memoria almacena también nuestro vocabulario y los conocimientos gramaticales.

Cuando empezamos a percibir el texto, el ojo va posándose, a saltos, en las líneas del texto y vamos reconociendo lo que leemos. En realidad lo que hacemos es hacer predicciones sobre lo que nos vamos encontrando. Observa el siguiente texto:

Según un estudio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Esto es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra es un tdoo.

Lo que vamos haciendo es verificar las hipótesis que habíamos formulado. El proceso de formular y verificar hipótesis es la esencia de la comprensión. En realidad es la interacción entre lo que sabemos y esperamos y lo que efectivamente nos encontramos. A medida que vamos leyendo tendremos que ir haciéndonos preguntas sobre si entendemos lo que vamos leyendo, si el libro confirma lo que esperábamos o no, etc.

Este proceso finaliza cuando nos hacemos una representación mental del texto, o mejor aún, cuando la representación del texto encaja con nuestra representación previa y la enriquece. Hemos leído, hemos comprendido y hemos aprendido. Por supuesto que el grado de asimilación de los contenidos del texto leído dependerá de la finalidad con la que nos hemos enfrentado a él.

Toma nota:

Muchas veces se nos pasan las erratas de un texto porque no vemos lo que está escrito sino que creemos que pone lo que debería poner

Para saber más

Mira esta presentación donde se resume el proceso de lectura:

enlace Proceso de lectura

Autoevaluación

Antes de leer tenemos que saber qué esperamos de la lectura:

a)
b)
Enhorabuena, has acertadoVuelve a intentarlo, estás cercaTu respuesta ha sido guardada.
Comprueba tu respuesta

Ya hemos dicho que leer es comprender. El proceso de lectura acabará cuando acabemosla última línea del texto:

a)
b)
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Comprender la información

Todo texto presenta una serie de ideas. Comprenderlo significa saber cuáles son las ideas principales y cómo se organizan.

Normalmente el texto trata sobre un tema determinado pero decimos que el tema se desarrolla. No estamos diciendo una y otra vez la misma idea. En cada párrafo se avanza el tema. El párrafo es la unidad esencial de organización temática de un texto. Hay que tenerlo en cuenta al leer un texto y también al escribirlo.

Las ideas se organizan jerárquicamente, progresan de una forma lógica (porque así se comprenden mejor). En cada párrafo se encierra, normalmente, una idea dominante. La idea dominante de un párrafo se deriva de otra anterior y debe relacionarse con la idea del siguiente párrafo.

Aparte de la idea dominante de cada párrafo tenemos que saber, en general, de qué trata el texto. Este sería el tema principal. Obviamente el tema puede derivarse hacia una parte específica del tema. Siempre debemos hacer caso de las marcas del texto (título, epígrafes o apartados, palabras en negrita...) porque suelen ser de gran ayuda.

La idea alrededor de la cual gira la información se llama idea dominante, pero no todas las ideas dominantes tienen la misma importancia. Llamaremos ideas principales aquellas que expresan una información básica sin la cual el tema no podría desarrollarse e ideas secundarias a las que inciden en aspectos periféricos que demuestran o ejemplifican las ideas principales.

La identificación de una y otras es muy importante y en las técnicas específicas de extraer información deberemos diferenciar unas de otras.


La lectura comprensiva. El resumen

Una vez que hemos leído un texto tendremos que responder a la pregunta: ¿hemos conseguido comprender el texto? La respuesta será afirmativa si somos capaces de responder determinadas preguntas sobre el mismo. Hay herramientas que nos ayudarán a asegurarnos de que hemos comprendido bien un texto. El resumen es una de ellas.

El resumen es un texto que parte de otro texto pero que tiene autonomía plena. Es un extracto breve y preciso de la información esencial que presenta un texto. Una vez extraída la información del texto original el resultado debe ser otro texto que debe entenderse por sí mismo. Resumir un texto es una tarea que sólo podemos hacer correctamente cuando hemos comprendido e interpretado correctamente un texto. La utilidad del resumen en la enseñanza es grandísima. Facilita el estudio de cualquier materia y mejora el rendimiento académico de quien lo practica. No estamos hablando de magia sino de una herramienta que sirve para extraer la información y organizarla.

Ya hemos dicho que comprender un texto es una tarea compleja que supone plantearse y resolver una serie de cuestiones como las siguientes:

Si hemos dado respuesta a estas preguntas podemos afirmar que estamos en condiciones de resumir el contenido del texto principal.


Procedimiento para hacer un buen resumen

¿Hay alguna pauta que se pueda seguir para hacer un buen resumen? ¿Tiene que seguir cada uno sus propias intuiciones organizativas para proceder?

En primer lugar, vamos a relacionar esta técnica con lo que hemos dicho anteriormente sobre los tipos de lectura. En este cuadro resaltamos qué debe saberse después de las diferentes fases de lectura. Es muy difícil hacer un buen resumen si sólo leemos un texto una vez. El resumen es un texto autónomo, sí, pero que sólo puede hacerse bien cuando se ha comprendido perfectamente el texto del que parte.

Tipo de lectura Clase de información
Lectura superficial o primera lectura

Tema.

Aspectos más destacados del tema.

Lectura atenta o segunda lectura.

Ideas principales.

Intención del autor.

Lectura en profundidad o lectura final.

Relaciones entre las ideas.

Idea global

El tema del texto.

Todo texto informativo nos dice algo sobre un determinado asunto o materia. Ese asunto o materia es el tema del texto. Sobre un mismo tema se pueden escribir infinidad de textos.

Si aparecen varios temas debemos distinguir cual tiene más importancia. El más importante es el que engloba a los demás. Además está presente en todo el texto y ocupa más extensión que los otros.

El título del texto, los diferentes apartados, las palabras destacadas y el primer párrafo son pistas que nos ayudan a determinar cuál es el tema principal.

Organización jerárquica de ideas.

Cada texto contiene información sobre uno o varios aspectos de un tema determinado. Esa información se expresa en una serie de ideas que constituyen el texto. No todas las ideas de un texto tienen la misma importancia.

Algunos párrafos contienen ideas básicas en relación con el tema que se trata. Son las ideas principales. Otros desarrollan detalles que amplían, demuestran o ejemplifican la idea principal. Estos detalles constituyen las ideas secundarias, de menor importancia en el texto.

Para determinar si la idea dominante de un párrafo es principal o secundaria observaremos la relación con el tema principal y su autonomía, es decir, si dependen de otras ideas.

La idea global. Concepto.

Una vez que hemos reconocido los temas y subtemas del texto y hemos identificado las ideas principales podemos preguntarnos cuál es la idea global del texto: ¿Qué nos quiere decir el texto? A veces la idea global aparece explícita y otras veces hay que crearla.

Cómo se hace un resumen.

Resumir es algo más complicado que eliminar las ideas superfluas. Para hacer un buen resumen hay que llevar a cabo tres actividades fundamentales:

Suprimir los detalles e ideas poco importantes.

Condensar varias ideas en una que las abarque.

Enlazar las ideas por medio de los conectores oportunos.

La primera actividad es la más fácil pero no es suficiente y tiene su peligro. Muchas veces nos encontramos con que al resumir eliminamos aquellos elementos que relacionaban las ideas. No debes olvidar que el resumen debe ser autónomo y debe explicar todo lo importante.

Finalmente te damos cuatro propiedades de oro que debe cumplir un buen resumen

Para saber más

Aquí tienes algunos ejemplos de resúmenes hechos

enlace Resúmenes hechos

Enlaza estos errores con las 4 propiedades básicas de los resúmenes.

a)
b)
c)
d)
Muy bien. Has acertadoNo es correcto. Inténtalo de nuevoTu respuesta ha sido guardada.
Comprueba tu respuesta