Gobierno de Aragón
Psicología
Psicología
Terapias farmacológicas

Psicofarmacos

Las terapias farmacológicas tratan de atenuar los síntomas asociados con los trastornos psicológicos por medio de medicamentos.
 
Muchos de estos trastornos se deben, al menos en parte, a disfunciones biológicas y, últimamente se han desarrollado medicamentos efectivos que, además, pueden ser compatibles con psicoterapia, como complemento o como ayuda parcial a la misma. Se reconocen especialmente los efectos benefactores de los psicofármacos sobre pacientes afectados por estados patológicos angustiosos y sobre aquellos cuya mejora resulta altamente resistente a otros tipos de tratamiento.
 
Los psicofármacos se suelen dividir en tres grupos:
  • Tranquilizantes o ansiolíticos. Su función está orientada a calmar la tensión, la angustia o la ansiedad. 
Los ansiolíticos se prescriben a quienes sufren trastornos de ansiedad, pero son consumidos por millones de personas con tensión nerviosa. Ejercen su efecto casi de inmediato atenuando la ansiedad, pero sus efectos son a corto plazo, unas horas.
Uno de los más consumidos es el Valium, medicamento de la familia de las benzodiacepinas.
  • Antidepresivos. Como su nombre indica, combaten los estados derivados de la depresión elevando el estado de ánimo y el optimismo del paciente.
Los antidepresivos más utilizados actualmente son los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina, que retrasan la recaptación en las sinapsis de este neurotransmisor, uno de estos es el Prozac.
Producen una mejoría rápida y son también útiles en el tratamiento de trastornos obsesivo-compulsicos, trastornos de pánico y otros trastornos de ansiedad. Sin embargo, no son ?medicamentos milagro? y sus efectos colaterales han de compararse rigurosamente con sus beneficios.
  • Antipsicóticos. Aminoran gradualmente los síntomas psicóticos: hiperactividad, confusión mental, alucinaciones y delirios.
Se emplean fundamentalmente en el tratamiento de la esquizofrenia.  Pueden provocar importantes efectos secundarios por lo que su uso debe estar sometido a un estricto control médico.
Los antipsicóticos tradicionales reducen la actividad en las sinapsis de la dopamina, los estudios indican que alivian los síntomas psicóticos en un 70% de los pacientes.
Los denominados antipsicóticos atípicos, de reciente aparición, son casi tan eficaces como los tradicionales, ayudan al tratamiento de algunos pacientes que no responden a los tradicionales y tienen menos efectos secundarios.